HÉRCULES 5 *****

HÉRCULES 5 *****
La Butaca del Herculanismo

"Otra vez el matagigantes" Post partido: Hércules C.F. 4 - 1 Atlético de Madrid

>> martes, 11 de enero de 2011



David volvió a vencer a Goliat. Esta vez el gigante no vestía de blaugrana, lo hacía de rojiblanco. El Hércules jugó, probablemente, la mejor primera parte de lo que llevamos de campeonato. En 45 minutos se cocinó el partido y se merendó a un Atlético de Madrid deprimente. Tote, Valdez, Thomert y Trézéguet fueron los chef blanquiazules. El público acabó haciendo la ola.
  
El Hércules hoy fue su cara A. El Atleti su cara B. Ambos fueron los de siempre. Uno de cal y otro de arena. Sufrimiento y alegría serían las mejores palabras para definirlos. En el caso que nos interesa, el del Hércules, el partido fue de alegría. Grandiosa alegría. De esa misma que propagas cuando ves a tu hijo dar los primeros pasos. El Hércules es como un niño que crece y que lo hace a marchas forzadas por la Primera División. A veces, con torpeza. Otras, como la de hoy, con soltura, con belleza, con simpatía.

Y, por qué no decirlo, se necesitaba un partido así. Parece tópico pero es verdad. La semana convulsa de Drenthe había desorientado al plantel hasta un punto hilarante, casi diría que surrealista. El fútbol había pasado a segundo plano. Y cuando eso pasa en el Hércules, los cimientos de Romeu Zarandieta tiemblan.

Tote de oro
Afortunadamente, esta noche, lo que tembló pero de fervor y de pasión herculana, fue el Rico Pérez. A los 11 minutos se dio la primera réplica del seísmo. La protagonizó Tote, quién si no. El madrileño, que hoy se enfrentaba al equipo de su niñez, sacó de nuevo su varita mágica e hizo de las suyas. Abel Aguilar, su fiel escudero y mejor amigo en cuestiones de ataque, se alió con él.

Los dos futbolistas, cual Quijote y Sancho Panza, se colocaron el mundo por montera. Su misión: emular la jugada perfecta que consiguieron ante el Murcia de hace dos temporadas. No salió por poquito. Lo que sí salió, aunque ayudado por la defensa del Atleti y por De Gea, fue el gol. Tote se adentró en el área y quiso regatearse a todo lo que encontrara a su paso. Lo consiguió, de aquella manera, pero lo consiguió. Salió trastabillado pero con rumbo fijo. Con el norte siempre presente: la portería atlética. Su chut era manso, fácil para el portero al palo corto. Pero De Gea, hoy más nervioso que de costumbre, dudó y se la comió. Primero de la noche y Tote que celebraba su tanto (no lo hacía en Primera desde 2003) efusivamente con Portillo.

El partido se presentaba muy de cara para las aspiraciones levantinas. El Hércules se había encontrado con un gol a bote pronto y, además, empezaba a creérselo con su juego. Tanto se lo creyó, que doce minutos más tarde un robo de balón de Cortés acaba en las botas de Valdez que desde la frontal del área lanza un zurdazo que se cuela por la escuadra derecha de De Gea. Golazo imparable y segundo temblor para el Rico Pérez, éste de escala Richter.

Friztler y Abel parecían hoy venidos de otra galaxia. Estaban irreconocibles. Y en ellos estuvo buena parte del éxito de los alicantinos. Movieron, apuntalaron y ordenaron los muebles en el centro del campo. Quizá, sabedores de que FariHulk está al caer, se pusieron el mono de las grandes galas.

Trézéguet suma la novena
Otro grande fue Paco Peña. El veterano lateral volvía al equipo tras su sanción y lo hizo como mandan los cánones, por la puerta grande. Trabajó como un mariscal en defensa y subió la banda al galope, al trote y a lo que le echaran. También tuvo tiempo para buscar el centro. Pero para eso necesitaba también una pareja de baile. La encontró en Thomert. El francés se sumó a la fiesta cual delantero centro y puso la cabeza como quien pone la guinda en un pastel. El centro medido, el cabeceo perfecto. Tercer temblor en apenas 35 minutos y el coliseo blanquiazul que empezaba a agrietarse del gozo.

El ‘matagigantes’ regresaba con fuerza, con rabia de querer atrapar a su nueva presa. El Atlético había caído en sus garras. Y tanto era el desbarajuste defensivo del conjunto de la rivera del Manzanares, que el cuarto no tardó en llegar. Justo al filo del descanso, Tote aparecía de nuevo para conectar con Trézéguet un balón en profundidad. Fue una jugada de salón en donde el delantero recibió entre dos marcadores y supo definir a la perfección, poniéndola de primeras, rasita y colocada al primer palo, donde no llega nadie. Cuarto temblor y los servicios de seguridad, ruidos y ambiente, que no daban a basto.

El público tampoco daba crédito. En tan sólo una mitad, el partido ya era historia. Ni siquiera nos habíamos parado a pensar que el marcador del Rico Pérez hoy no estaba en funcionamiento. No sabemos si porque también se plantó como Drenthe o por qué alguien se olvidó de conectarlo. El caso es que se perdió un día histórico. De esos que no te lo pueden contar, que tienes que vivirlo.

Segunda parte de trámite
Comenzada la segunda parte, el Hércules quiso echar un poco el freno. Mientras, el Atlético tenía la obligación de lavarse la cara para no tornar la situación más delicada de lo que ya estaba. Con el paso de los minutos, el juego caía en el río del tedio. Esteban entonces empezó a rotar. Cristian, Rufete y Sendoa. Creatividad y control a partes iguales para desatascar el juego que se había dormido por momentos y, por supuesto, para no descuidarlo. Quique, por su parte, sacaba tarde a su ejecutor, Don Diego Forlán, el uruguasyo. 

Con el frío pegando cada vez más fuerte, el Hércules se destempló y se desconectó del partido. Una pena porque el público al unísono pedía la manita. No obstante, el Atleti encontró un momento ideal en el minuto 88 para maquillar el resultado por mediación de Reyes. El sevillano se internó por banda derecha, se regateo a varios jugadores y con la derecha batió a Catalayud de tiro cruzado. Gol de la honra y epílogo para el encuentro. El Hércules ya había devorado lo suficiente a su presa.


FICHA TÉCNICA

Hércules: Calatayud; Cortés, Abraham Paz, Pamarot, Peña, Fritzler, Abel Aguilar, Tote (Cristian, m.64), Valdez (Rufete, m.75), Thomert (Sendoa, m.51) y Trézéguet.

Atlético de Madrid: De Gea; Ujfalusi, Godín, Domínguez, Filipe Luis, Raúl García (Koke, m.59), Assunçao, Mario Suárez (Fran Mérida, m.46), Reyes, Diego Costa y Kun Agüero (Forlán, m.77).

Goles: 1-0. Min.11: Tote. 2-0. Min.23: Valdez. 3-0. Min.32: Thomert. 4-0. Min.45: Trézéguet. 4-1. Min.88: Reyes.

Árbitro: Paradas Romero (Colegio Andaluz). Amonestó a Peña, del Hércules.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 18 de Liga en Primera División, disputado en el estadio Rico Pérez de Alicante ante unos 24.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de la madre del presidente del Hércules, María Ros Mula, fallecida recientemente.



Foto: David González.
(*) La sinopsis del partido: 



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